Continuando con nuestra serie de post sobre como desarrollar la creatividad, no nos podíamos olvidar de la técnica del Brainstorming, que sin duda es una de las más conocidas y utilizadas desde que en los años treinta Alex Faickney Osborn la creara constituyéndose como la primera herramienta que busca la producción de un estado propicio para la generación de ideas.

Como su propio nombre indica, la Brainstorming es una tormenta o lluvia de ideas, es decir, un ir y venir de conceptos, palabras o imágenes, que compartimos con nuestro grupo de trabajo sin reparo alguno. Pero ante todo, hay que tener en cuenta una regla fundamental, que es aplazar el juicio ante las ideas de los otros con la finalidad de que las ideas fluyan, aún pareciendo disparatadas en un principio, sin tener en cuenta valores ni prejuicios. El objetivo es que nuestras mentes puedan pensar libremente generando por analogía más ideas, teniendo en cuenta que lo principal es la originalidad y cantidad, no la calidad del contenido.
¿Cómo organizar una sesión de Brainstorming?

  1. El grupo de trabajo ha de estar formado por 8-12 personas, al ser posible con distintas características sociales, económicas, demográficas, formativas, etc.
  2. Cuanto más relajado sea el ambiente y confianza exista entre las personas mejor fluirán las ideas. En este sentido, es recomendable realizar algún tipo de actividad de relajación o conocimiento del grupo, antes de la sesión.
  3. El grupo de personas será guiado por un facilitador que organizará los turnos de palabra e irá tomando nota de todas las ideas, al ser posible en un soporte donde todos los participantes puedan ver en vivo y en directo la recopilación de ideas.
  4. Antes de comenzar todos los miembros de la actividad han de tener claro cual es el problema o desafió, por lo que es recomendable resumirlo en una pregunta clave.
  5. El ejercicio ha de tener un tiempo determinado que variará en función del tamaño del grupo. El tiempo recomendable para grupos de 8 a 12 personas es de 25 minutos.
  6. Todas las ideas serán bien recibidas y escritas por el facilitador, y no se criticarán por muy imposibles que parezcan. Recordemos siempre que “nada es imposible”.
  7. Una vez finalizado el tiempo, hay que determinar cuales son las 5 ideas que mejor van a solucionar nuestro problema o desafío. Para ello:
  • Determinaremos 5 criterios clave en relación a nuestro problema o desafío.
  • Puntuaremos cada idea de 0 a 5 en función a cada criterio.
  • Finalmente, con la suma de las puntuaciones se conseguirá obtener la idea definitiva.
  • Cabe tener en cuenta que para establecer los criterios y puntuar cada idea hay que considerar las opiniones de todos los participantes.

Si os interesa esta técnica os invito a que leáis el libro titulado “Appied Imagination” publicado en 1963 donde Osborn recoge en profundidad los entresijos de esta práctica.

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