Un desenlace brillante para una trilogía apasionante, donde todo tiene cabida: acción, intriga, emoción, etc. Con una trama que aguanta perfectamente tanto el conjunto como cada una de las partes. Pese a su gran metraje el ritmo de la cinta no decae, ni siquiera en la última parte. Tal vez “La reina en el palacio de las corrientes de aire” en comparación con las anteriores, al ir atando todos los cabos que quedaron sueltos, deja menos margen a la acción…
Pero no por ello pierde interés, al contrario requiere toda nuestra atención, para poder encajar todas las piezas que nos quedaron sueltas en las partes anteriores.

La puesta en escena de Lisbeth Salander, fiel a su imagen en las cintas anteriores, sigue en su línea de chica dura e introvertida que cuando despliega todo su arsenal indumentario intimida al espectador. Precisamente gracias al detallado vestuario de la protagonista, podemos acercarnos más a ella, a las situaciones que la atropellan una vez tras otra y con las que nos hace participes de sus emociones; rabia, impotencia, dolor, asfixia, etc., a pesar que no es una chica que exteriorice sus emociones.

Mister ABG

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