¿Alguna vez, cuando eras niño, has pensado que en tu armario vivía un monstruo? ¿Has imaginado cómo se abría solo y de su interior emergía algo horripilante? No sé en el tuyo, pero en el mío solo hay ropa, la mayoría mal doblada. Pero… ¿y si también fuera un portal al reino de los muertos?

Más o menos de esto va “The Closet”, el debut de Kim Kwang-bin, quien escribe y dirige este peculiar thriller paranormal a medio camino entre una película de terror al uso y un drama familiar. En su país natal, Corea del Sur, ha obtenido una gran acogida. Fue estrenado el pasado 15 de febrero y 11 días después ya había sido visto por más de un millón de espectadores.

Su premisa es atrayente: tras un accidente de coche en el que falleció su mujer, Sang-Won decide mudarse con su hija, Yi-Na, a una casa en el campo. Aún están superando los traumas del accidente y piensa que este cambio de aires les ayudará a estrechar el lazo paterno-filial. El humor de Yi-Na mejora cuando dice haber hecho un “amiguito”. Pero resulta ser un coleguilla un tanto tímido, ya que solo lo puede ver ella y parece vivir en su armario. Poco después, Yi-Na desaparece sin dejar rastro. Es entonces cuando un tipo muy raro se presenta en la casa y le asegura a Sang-Won que sabe dónde está su hija: dentro del armario.

Otro de sus puntos fuertes es que está protagonizado por Ha Jung-woo, una de las grandes estrellas coreanas, con títulos a sus espaldas como “Nameless Gangster”, “The Yellow Sea” o “Along with the Gods”, el cual se menciona en el filme como un pequeño guiño/chiste para relajar la tensión ambiental.

A su lado se encuentra otro veterano de las cámaras, Kim Nam-gil (“Memoir of a Murderer” o “Pandora”), y la joven Heo Yool, ganadora del premio a la Mejor nueva actriz en los Baeksang Arts Awards 2018 por su actuación en la serie “Mother”.

“The Closet” tiene todas las características arquetípicas del cine de miedo: casa encantada, niña poseída, rituales de exorcismo, fantasmas, secuencias que te ponen los pelos de punta… Vamos, un tótum revolútum de lo que nunca debería faltar. Además, mientras la paladeas, te deja un sabor conocido que poco a poco te lleva a pensar en otras cintas como “Insidious” o “Expediente Warren”, debido al médium que personifica Kim Nam-gil.

Sin embargo, todo ese horror oscuro es solo el envoltorio que recubre una historia mucho más humana. Y es que en su interior bullen temáticas sociales cómo la comunicación entre padres e hijos, los abusos infantiles y el concepto de familia en la civilización contemporánea. De esta manera, la película se centra en la espiral de desesperación que Sang-won vive para tratar de recuperar a su hija, así como en el viaje personal que experimenta con el fin de convertirse en un mejor padre para ella. Y sí, claro que hay sustos y muertes, pero ni de lejos en el número que uno podría encontrar en una producción hollywoodiense.

Su primera media hora tira por los derroteros más tradicionales del terror, poseyéndote para que no puedas dejar de mirar la pantalla. Pero en su nudo se transforma en una investigación que va perdiendo solidez hasta llegar a un tercio final que da una total sensación de cajón de sastre, al mezclar desordenadamente exorcismos, viajes al inframundo, espectros danzantes y tragedias personales.

En definitiva, “The Closet” comienza con una garra que va menguando con el paso de los minutos hasta quedarse en un quiero y no puedo. Probablemente porque se deja llevar por una excesiva carga emocional que anula su vis escalofriante, la cual trata de recuperar después con escenas fantasmagóricas sin ninguna gracia.

Puede que las personas que no sean tan fanáticas del género de ultratumba disfruten con mayor intensidad de ese relato más hondo, pero los demás se quedarán como al principio: pensando en lo que puede salir de su armario esta noche.

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