Loterías, ojalá fuera tan fácil
Charles Marie de La Condamine y Voltaire desfalcaron a Francia gracias a un fallo en el sistema.

No sé tú, pero yo he soñado infinidad de veces con ganar la lotería. Desgraciadamente, es casi más fácil que te caiga un rayo que hacerte rico rellenando apuestas. Eso sí, las arcas del Estado te lo agradecerán. Sin embargo, hubo dos hombres allá por la Francia del siglo XVIII que descubrieron el secreto de la lotería y ganaron un gritón de libras francesas, su moneda de la época.

Acomódate en nuestra máquina del tiempo favorita y partamos hasta llegar a 1727. París, el rey Luis XV dirige un reino en calamitosa decadencia económica. Las guerras en las que lleva años peleando y la burbuja financiera que los banqueros sin escrúpulos han provocado (¿de qué me suena eso?) han dejado a Francia al borde de la bancarrota.

Pas de problème. Para obtener divisas frescas se promueve una compra de bonos con un interés muy atractivo. Rápidamente, estos se convierten en un éxito, pero no es más que pan para hoy y hambre para mañana. Y es que su interés es demasiado elevado y el gobierno no tiene otra opción que reducirlo. Esto hace que su valor se desplome, perdiendo unos recursos imprescindibles en aquel momento.

En buena hora se le ocurrió al ministro de finanzas, Michel Robert Le Peletier des Forts, crear la lotería francesa.
El ministro Michel Robert Le Peletier des Forts rellenando con su pluma un boleto de lotería.

La ganga de la lotería francesa

Los deudores ya están tocando a la puerta del monarca bastante nerviosos porque ven que no se les devuelve el dinero prestado. Ante la acuciante situación, al ministro de finanzas, Michel Robert Le Peletier des Forts, se le ocurre la idea de copiar un sorteo público que se lleva realizando desde hace unos pocos años en Inglaterra. Voilà ! ¡Crea la lotería francesa!

Pero tiene una condición, en este concurso solo pueden participar las personas que poseen los anteriores bonos mencionados. Por cada bono cuyo valor nominal sea de 1.000 libras se puede adquirir un boleto para la lotería pagando tan solo una libra. Si el bono es de 2.000 libras, la apuesta cuesta 2 libras y etcétera. ¿El premio? El ganador consigue recuperar el valor nominal de sus bonos, el cual estaba muy por debajo, y una gratificación en metálico de 500.000 libras, lo que vendrían a ser, más o menos, unos seis millones de euros de ahora. Un buen pellizco, ¿no?

Pero Robert Le Peletier des Forts tiene dos problemas: el primero es que los inversores desconfían desde el principio al pensar que es otra estratagema para choricearles más dinero y el segundo que sus conocimientos de matemáticas no son muy buenos, ya que la suma de los premios es mayor que la recaudación que se puede obtener incluso vendiendo todos los boletos. Oh là là ! Une catastrophe !

El matemático Charles Marie de La Condamine se dio cuenta del error y diseñó un plan para vencer la lotería.
Retrato de un risueño Charles Marie de La Condamine cuando descubrió lo fácil que era ganar la lotería.

Cuantos más billetes de lotería, más opciones

Es entonces cuando aparecen por ahí el matemático Charles Marie de La Condamine y el abogado François-Marie Arouet, más conocido por todos como Voltaire, quien acababa de salir de la cárcel por una disputa pública con el noble Chevalier de Rohan.

De la Condomine se dio cuenta enseguida del error de Le Peletier des Forts. Así, piensa que si un billete de lotería para un bono de 1.000 libras vale una libra y el mismo billete cuesta 10 libras para un bono de 10.000 libras, si se compran todos los bonos baratos posibles, que además están enormemente devaluados, las posibilidades de ganar aumentarán como la espuma. Touché !

Ambos comienzan a adquirir bonos a diestro y siniesto y, para que el público no descubra que son siempre las mismas personas quienes ganan la lotería, se alían con un notable notario de la capital gala que falsifica los registros. El día 8 de cada mes se celebra el sorteo, convirtiéndose en un mero día de cobro para Charles Marie de La Condamine y Voltaire. C’est du gâteau !

Voltaire pasó de salir de la cárcel a convertirse en un hombre rico. Así cualquiera se dedica a filosofar.
Voltaire comprobando que acaba de ganar otra vez la lotería. ¡Menuda suerte!

Y a disfrutar de las ganancias

Robert Le Peletier des Forts los descubre y denuncia ante los tribunales. Pero, merde, para desgracia del ministro, el juez los exonera, ya que considera que no han hecho nada ilegal. Solo se han aprovechado del fallo de un sistema mal diseñado.

Huelga decir que, después de la sentencia, Le Peletier des Forts es fulminantemente cesado de su cargo y la lotería es clausurada. Aunque para entonces tanto Voliare como de La Condamine ya son millonarios. C’est la vie. Gracias a ello, Voltaire puede dedicarse toda la vida a escribir, falleciendo como uno de los hombres más ricos de Francia.

Por su parte, su amigo Robert utiliza su fortuna para viajar hasta Ecuador y comprobar que la Tierra no es una esfera perfecta. Además, durante su estancia en Sudamérica descubre el caucho y la quinina, que sirve para tratar la malaria durante más de 200 años y que hoy en día es imprescindible en nuestras tónicas. Recuérdalo cuando te tomes tu próximo gin-tonic. Paralelamente, también establece los fundamentos del actual sistema métrico decimal. Sí que aprovechó su tiempo libre…

Actualmente no es tan “sencillo” ganar la lotería, así que supongo que no nos queda otro remedio que seguir trabajando. Y si aún no sabes a qué dedicarte, siempre puedes recuperar alguno de los 6 peores oficios del pasado que aquí expusimos. Ya sé que son un poco sucios, pero no todos podemos timar al Estado, aunque si descubres algún método para ganar el Euromillón, háznoslo saber por privado. 😉

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